¡Que no lo lean!

21/Jul/2014

Hatzad Hasheni, por Pilar Rahola

¡Que no lo lean!

Que este artículo no lo lean los que lo saben todo de
este endiablado conflicto. Que no lo lean los que creen que siete millones de
israelíes son asesinos potenciales, ávidos de sangre de niños, del estilo del
mito medieval de los judíos que bebían la sangre de niños cristianos. Que no lo
lean los que crean que Israel no se defiende de nada, sino que le encanta la
guerra y la muerte. Que no lo lean los que reducen una sociedad democrática,
ansiosa de paz y seguridad, a una cofradía de enloquecidos imperialistas.
Tampoco los que saben quién es el malo, aunque no conozcan las circunstancias
que han desembocado en otro momento trágico. Que no lo lean los que sólo ven la
violencia cuando los israelíes mueven los tanques, pero nunca cuando caen miles
de cohetes sobre la población israelí, cuya vida diaria es un infierno. Y
tampoco los que nunca ven a las víctimas judías, porque las consideran
culpables de su propia muerte.

Y no, que no lo lean los que creen que Hamas es una
organización pacífica de resistencia, y no un movimiento fanático, cuyo doble
objetivo es la destrucción de Israel y la creación de una república islámica.
Que no lo lean los que no quieren saber que Hamas sitúa sus bases de misiles en
pisos repletos de personas para usarlos como escudos humanos. Que no lo lean
los que muestran fotos de niños palestinos, pero no hablan de los niños judíos
que pueden morir cada día bajo los misiles y que no mueren porque el escudo
israelí lo impide. Que no lo lean los que piensan que si Hamas tira misiles a
las poblaciones civiles no lo hace para matar personas, sino para hacer un
happening.

Tampoco aquellos que no se preguntan qué países financian
la guerra santa en la zona, impiden los acuerdos e imposibilitan la paz. Ni
tampoco los que crean que el pueblo palestino tiene unos líderes magníficos, y
no unos tipos violentos que los conducen al desastre. Que no lo lean los que no
se acuerden de que en los refugios antimisiles también se protegen los árabes
israelíes. Tampoco los que no saben nada de historia y repiten los viejos
mantras de la propaganda antiisraelí. Que no lo lean los que usan la palabra
sionista como si fuera una maldad intrínseca, sin saber ni quién era Teodor
Herzl, ni las bases socialistas del movimiento, ni el espíritu de convivencia
que lo alentó. Y por no leer, que no lo lean los que niegan todo debate, porque
ya han condenado a Israel en el tribunal del dogma. Que no lo lean los que sólo
se interesan por ese conflicto, y nunca por los miles de muertos musulmanes en
manos de sus propios fanáticos. Y, finalmente, que no lo lean los que sitúan en
un plano moral superior condenando a Israel al infierno y niegan a los demás el
derecho a ver con más complejidad el conflicto. Que no lean nada de esto,
porque ya tienen todas las respuestas, ellos, que no son capaces de hacerse ni
una sola pregunta.